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Cholila es una localidad del departamento Cushamen, en la provincia del Chubut, Argentina, situada en el valle del mismo nombre en cercanías del parque nacional Los Alerces dentro de la Patagonia Argentina.
Gentiliciocholilense/a; cholilero/a
Fuente: ​​ Wikipedia
Fotos: Dirección de Turismo Cholila

Distancias hasta Cholila

Estas son las distancias por ruta entre las localidades de la Comarca Andina del Paralelo 42° y Cholila.

 

El Bolsón 78 km
El Maitén 75 km
Lago Puelo 77 km
El Hoyo 64 km
Epuyén 39 km

Descubrí Cholila

La ruta 71 se desprende de la 40 para dirigirse a Cholila y uno ya entiende que está metiéndose en la cordillera profunda. Desde el costado derecho del vehículo nos circunda el Cordón Cholila con su cadena de montañas que sorprenden con canales de nieve hasta en verano.

Todavía no se ha visto nada. Luego de atravesar la parte más alta del asfalto, comienza el descenso hacia el valle que forman las cuatro depresiones de lo que hoy denominamos Cholila. La imagen de entrada es escénica y de campiña, pero la tranquilidad no es una cuestión histórica en una tierra que alojó bandoleros.

El primer paraje que nos recibe en el valle es El Blanco y allí la estrella de las anécdotas es la cabaña de Butch Cassidy. Todos saben en la zona dónde queda y cualquiera puede referir la historia del bandolero norteamericano que se instaló para comercializar ganado a principio del siglo XX.

Según dicen, para Butch esos paisajes eran casi idénticos a los de los ranchos de Montana que bien conocía. Montañas, ríos, lagos, praderas verdes que se llenan de nieve en invierno y florecen con pasturas para los animales en verano. Desde allí arriba, el agua baja buscando el llano en forma de spring creeks o arroyos de primavera que deleitan a los pescadores deportivos de truchas.

Si fuimos en busca del pez trofeo es posible que arribemos temprano a la localidad. El movimiento en el pueblo es a paso tranquilo. Una plaza circular que para muchos viajeros resulta una curiosidad le da la vuelta en espiral al centro de Cholila y nos deja dos opciones: seguir la ruta 15 hacia el Parque Nacional Los Alerces o encarar el ripio del Lago Mosquito que luego desembocará de nuevo en la ruta 40.

El enclave, así visto, es una portada de ensueño. La ubicación es estratégica para unas playas que pocos conocen y que aseguran intimidad entre las rocas arrastradas por el suave devenir del agua color verde y la imponente presencia de las dos montañas más altas de Chubut: el cerro Tres Picos y el Dos Picos.

Parecen inaccesibles, pero preguntando uno se entera que tienen cumbres alcanzadas por el hombre. También poseen historias desgraciadas y andinistas perdidos que dejaron sus cuerpos en las grietas. Es el recuerdo del clima duro patagónico que los habitantes de Cholila pueden contar con detalle, porque en sus campos la nieve se acumula tanto como la primavera otorga esa paleta de colores inconfundible del violeta de los lupines y el amarillo de las retamas.

Hay pocos lugares que transmitan esa sensación de estar solo con la naturaleza, aunque cerca de todo. Hay contados sitios en el mundo donde uno puede estacionar el auto a la vera del agua y pasar la tarde sin más que el ronroneo del río Carrileufu o la vista impasible del Cerro La Momia custodiando el atardecer. Todo es para uno, regalado. Si alguien cruza a la distancia, levanta la mano saludando sin molestar, para no romper esa conexión que de tan irreal, siempre parece quedarse corta.

No alcanzan los números para poner valor al agua que fluye en el valle de Cholila. El Lago Lezana está erguido allá arriba, pero se puede llegar a él en vehículo. Otra joyita. Para los que se toman una lancha en la boca del río Carrileufu, es posible cruzar el lago Cholila y alcanzar el desemboque del río Tigre, lechoso, descendiente de glaciares, helado.

Hay que seguir camino al Parque Nacional Los Alerces; parece una obligación. En el recorrido atravesamos la Villa Lago Rivadavia, de movimientos más pausados aún, a la vera del Carrileufu y oficiando como portada no institucional del área protegida. Unas despensas sobre la ruta de ripio invitan los dulces caseros, el salame y el queso. Es un almuerzo o una merienda perfecta para sumergirse luego en la exuberancia de Los Alerces.

El bosque envuelve el vehículo. Paradójicamente, no se puede respirar del aire tan puro que parece verse entre las copas de los árboles. El camino entre Cholila y el Parque ha sido un desfile de pájaros que, planeando por encima de los humedales, no perturban a los flamencos. Si paramos a fotografiar es posible que se nos pase la jornada y no hayamos avanzado más que unos kilómetros.

Es la Patagonia profunda en calma, el verdadero espacio de la desconexión con esas rutinas que se asocian al asfalto, el trabajo de horarios estrictos y un estrés innecesario.

La terapia en Cholila son los sonidos del agua y las aves que llenan el silencio. Toma valor lo que no se puede pagar; ese mate al lado del río, ese tiempo detenido, esa historia de los bandoleros que se enamoraron de un confín de la Argentina.

Cómo llegar a Cholila

Desde cualquier parte del Mundo

 

Cómo llegar a Cholila

Desde cualquier parte del Mundo

 

  • Por el Norte desde San Carlos de Bariloche por Ruta Nacional 40 (197.9 km).

  • Por el Sur desde Esquel por Ruta Nacional 40 (145.4 km).

 

  • A las ciudades de Bariloche y Esquel llegan vuelos desde las principales ciudades argentinas como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, El Calafate y otras según la época del año.

    También conecta de manera internacional con San Pablo, en Brasil.

     

Existe una gran oferta de ómnibus en Argentina y la mayoría tiene servicios desde y hacia Bariloche o Esquel. De allí es posible llegar hasta Cholila en colectivotaxi o remis.

Oficina de Turismo de Cholila

Los Alamos 350
Cholila, Chubut, Argentina
Tel. +54 2945 49-8202
dirturcholila@gmail.com

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